En el otro extremo, Henry Kronfle, dirigente de los empresarios, reconoció que el garrotazo a la herencia familiar será nefasto para la economía, pero de inmediato advirtió que no romperá su amistad con Correa. Él seguirá negociando con la dictadura. “Para pelear se necesitan dos”, dijo ayer en Ecuavisa. 

Así es, cuando le roban a tu familia, sólo tienes dos opciones: o peleas, o te entregas. Ahora que les intentan robar a tus hijos, no un celular sino su futuro y tu legado, ese dilema es más imperativo todavía: o peleas, o los traicionas.  

Pero también dijo que cuando se retire (algún día, dentro de unos años), se radicará en Bélgica, donde el estado ha creado alternativas para evadir el impuesto a la herencia y con eso atraer a los millonarios del resto de Europa. 

Una nota reciente del Financial Times informa que “la ley belga fija un impuesto a la herencia mucho más bajo” que en Francia, y “permite entregar todos los activos a los hijos en carácter de donación, que está gravada con un 3%, comparado con el 45% del impuesto a la herencia en Francia”. 

La nota agrega (puedes leerla en español aquí) que “en Bélgica no existe el impuesto anual a la riqueza”. 


Avanzamos a un abismo  

Hace menos de una semana, las autoridades bancarias dieron la orden a las instituciones financieras de que informen, con nombre y apellido, quiénes han retirado cada mes más de 5.000 dólares de sus cuentas bancarias. 

Que se descubra si hay una ola de retiros masivos, es correcto; ¿pero para qué quieren los nombres? 

Asimismo, la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera ordenó, a mediados de abril, que “todas las entidades de los sectores financieros público, privado y popular y solidario (con excepción de las sociedades financieras) se deberán incorporar obligatoriamente como macro agentes del sistema de dinero electrónico” para “todos los servicios que actualmente presten, y los que en lo posterior llegaren a prestar”.

Como se ve, el garrotazo a la herencia familiar es sólo la punta de un iceberg. Avanzamos a pasos acelerados hacia la desdolarización, hacia la quiebra del aparato productivo y hacia el manejo absoluto de la economía desde el poder político del estado, para beneficio de unos pocos. 


Es hora de convocar el paro unitario 

Sólo la unidad de acción de todos los sectores sociales y políticos, empresarios y trabajadores, izquierda y derecha, podrá impedir la debacle, convocando un paro cívico indefinido y unitario hasta que se retire el garrotazo de Correa a la herencia familiar.   

Recogiendo el sentimiento de indignación que se ha levantado en el país, Guillermo Lasso anunció ayer que cuando sea electo presidente, derogará el nuevo impuesto de Correa. Puedes leer sus declaraciones completas aquí.  

Pero otros dirigentes no reaccionaron del mismo modo.  

 
Alberto Acosta defendió la postura de Correa. Por Twitter transmitió ayer el siguiente mensaje: 

Pero Rafael Correa sí le ha asegurado el futuro a su familia. Cuando le ganó el juicio al Banco del Pichincha y obtuvo el dinero para comprarse un departamento en Europa, reconoció que su prioridad era asegurar el bienestar de sus hijos.

Para ver el video, haz clic sobre la imagen.

Camilo Samán en su flamante velero Bravissimo. El nuevo impuesto a la herencia busca traspasar las grandes riquezas del país a manos de una nueva oligarquía, que se ha adueñado del poder político.

Miami, 4 de junio del 2015

Emilio Palacio

ESTA SEMANA RAFAEL CORREA DECLARÓ: “NO CREO EN LA HERENCIA”, “NO CREO EN LAS EMPRESAS FAMILIARES”. Lo dijo así, textual, delante de los medios de comunicación, el miércoles en Guayaquil. 

Se corroboró lo que ya todos sabíamos: que Correa no gobierna para los pobres sino para dar satisfacción a sus cicatrices personales. Desde niño, tuvo que abrirse camino en la vida sin ayuda de su padre, que sólo le dejó, como único legado, la vergüenza que en ocasiones arrastran, injustamente, los hijos de los delincuentes. 

A todos los ecuatorianos nos debería doler que Correa sufra de ese modo, y que, a su edad, todavía deba cargar una cruz tan pesada. Pero él no tiene derecho a imponernos a los ecuatorianos que paguemos por su tragedia personal. Como primera autoridad, debería permitir, más bien, que otros no sigamos el mal ejemplo de su padre y nos esforcemos por apoyar a nuestros hijos. 

Los argumentos de Correa no convencen 

El garrotazo a la herencia familiar ha despertado una nueva ola de indignación. El argumento de que sólo una minoría pagará el impuesto, no convence. Los negros y los indios también son una minoría, pero eso no justifica la discriminación racial. 


Hasta la mujer más humilde aspira a que algún día sus hijos o sus nietos salgan de la pobreza (como hicieron en su momento el Tin Delgado, Jefferson Pérez u Osvaldo Guayasamín); y esa madre no quisiera, cuando eso ocurra, que el estado le robe a sus descendientes el fruto de su esfuerzo. 

El país intuye, además, que este nuevo impuesto bloqueará las posibilidades de dejar atrás el subdesarrollo, porque el mayor impulso para que un país avance es precisamente el deseo de los seres humanos de dejarles algo a sus hijos. ¿Por qué un científico trabajará muy duro para descubrir el remedio para una enfermedad? Para dejarle un legado a sus hijos. ¿Por qué los técnicos inventan aparatos maravillosos?, ¿por qué los ingenieros levantan obras gigantescas? Por la misma razón. 

Son poquísimos los ecuatorianos que le dejan a su familia una herencia significativa, es cierto. Pero ocurre así porque somos un país subdesarrollado, que le ha bloqueado a sus ciudadanos la posibilidad de alcanzar el éxito. Nos habremos convertido en una nación desarrollada, precisamente, cuando cientos de miles puedan dejarles a sus hijos una herencia importante. 

Los hijos de Correa no pagarán impuesto a la herencia

Los ecuatorianos olfatean, además, que el garrote a la herencia familiar esconde una trampa. ¿Qué harán los hijos de los millonarios que no puedan pagar el nuevo impuesto? Tendrán que vender sus bienes a precio de gallina enferma, para que los adquieran los nuevos ricos: Camilo Samán, Vinicio Alvarado, Alexis Mera, Gabriela Rivadeneira, Rolando Panchana, la nueva oligarquía, que se burlan, desvergonzadamente, de la preocupación de millones de ecuatorianos, como en este video:


Rafael Correa sí le ha asegurado el futuro a su familia. Una nota reciente del Financial Times informa que “la ley en Bélgica fija un impuesto a la herencia mucho más bajo” que en Francia, y “permite entregar todos los activos a los hijos en carácter de donación, que está gravada con un 3%, comparado con el 45% del impuesto a la herencia en Francia”.

Paremos el garrotazo de Correa a la herencia familiar

(Puedes leer la nota completa aquí).