La mañana de este miércoles, Jaime Nebot se presentó en el programa Contacto Directo, de Ecuavisa, para anunciar en público, de manera definitiva, que no apoyará a Guillermo Lasso en las elecciones del 2017.

Nebot no argumentó ninguna discrepancia ideológica, programática o de táctica política. En esos asuntos, por lo que se ve, no existen diferencias importantes. Lo que le preocupa, dijo, es un video de 28 segundos, de hace unos días, en el que Lasso, casi de espaldas a la cámara y sin saber que lo están filmando, le dice a un grupo de simpatizantes que el alcalde de Guayaquil no cumplió su promesa de apoyarlo en las elecciones presidenciales del 2013, a pesar de que CREO sí cumplió con su compromiso de no presentar listas para asambleístas en la provincia del Guayas. Por esa mala experiencia, concluye Lasso, él no desea ahora un pacto con el Partido Social Cristiano.

Nebot tiene todo el derecho del mundo, por supuesto, para incomodarse por esa o por cualquier otra frase de Lasso, y adoptar las posturas que considere más convenientes. Nadie podría objetarle que lo haga. 

Lo que no me parece muy claro es que ese sea su estilo habitual.

Hace unos días, por ejemplo, propuso dejar de lado, momentáneamente, los nueve años que Ramiro González pasó a la diestra de Rafael Correa -que tantas veces ha insultado y ofendido al alcalde de Guayaquil-, dejando de lado con eso también, inevitablemente, todos los atropellos y crímenes que protagonizó o de los que fue cómplice Ramiro González junto al correísmo.

¿El motivo? Muy sencillo: “Para ganar elecciones se necesitan votos, y para conseguir votos hay que sumar”, explicó Nebot.

El alcalde de Guayaquil no habrá olvidado el día en que Ramiro González desfiló por las calles de Quito como prefecto de Pichincha, con un mono metido en una jaula, mientras simulaba robarle a los transeúntes (representando a los “monos” ladrones de Guayaquil), para después quemar la bandera celeste y blanco y colocar una “placa de la infamia”, en repudio a Gustavo Noboa.

Nebot tampoco habrá olvidado que Marcelino Chumpi, Paul Carrasco y César Rodríguez, sus nuevos aliados, fueron correístas de la primera hora, así que estuvieron allí cuando el correísmo dividió el Guayas, cuando bloquearon el puente de la Unidad Nacional y cuando conformaron una “Comisión de la Verdad a Medias”, para acusarlo de torturador y asesino.

Nebot asimismo recordará, estoy seguro, que Mauricio Rodas hizo de monaguillo de Galo Chiriboga el día en que los correístas desvelaron el mural que describe a León Febres-Cordero, su mentor y maestro, como el equivalente en Ecuador de Pinochet y Videla.

Aun así, a pesar de todo esto, que nadie en sus cabales podría olvidar y que Nebot no ha olvidado, el alcalde de Guayaquil no le dará su apoyo a Lasso (paradójicamente, el único guayaquileño del grupo) por un video de 28 segundos, pero sí se lo dará a González, a Chumpi, a Carrasco, a Rodríguez y a Rodas, con un historial  tan largo y lamentable, porque “para ganar votos hay que sumar”, y para sumar no hay que acordarse de todo, sino de algunas cosas solamente.



Foto: El Universo
Emilio Palacio

29 de enero del 2016