Miami, 25 de mayo del 2014

 ¿Qué consiguió Panamá a cambio del ecuatoriano Galo Lara?

16 de mayo del 2014, Quito. Los cancilleres de Ecuador y Panamá, Ricardo Patiño y Francisco Álvarez de Soto, en bicicleta, demuestran que los conflictos diplomáticos se superan con sorprendente celeridad cuando se encuentran los alicientes debidos.

 

El 21 de abril pasado, luego de varios meses de un encendido choque diplomático, Ecuador le devolvió a Panamá el barco Doria y sus cinco tripulantes, capturado meses atrás en aguas internacionales con un cargamento de drogas. El 14 de mayo, Panamá, a su vez, revocó el asilo político que le había concedido al ex asambleísta ecuatoriano Galo Lara.

 

Contamos en esta edición la historia de ese intercambio de favores políticos. 

"En la historia de Panamá no ha habido una sola instancia en la cual Panamá haya cancelado un asilo político una vez dado. No es este presidente [Ricardo Martinelli] ni este canciller los que van a romper esta historia, pueden tenerlo de seguro". Fernando Núñez Fábrega, en ese momento Canciller de Panamá, 16 de diciembre del 2013. 

Todo comenzó el 13 de octubre del 2013, cuando la Armada del Ecuador detuvo el barco pesquero panameño Doria, un velero catamarán que se encontraba a 135 millas de las costas ecuatorianas, es decir fuera de su jurisdicción territorial. Cuando los oficiales de la Marina abordaron la nave, hallaron 692 paquetes de clorhidrato de cocaína.

 

¿Fue pura casualidad? Hay motivos para dudar. La Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece (Art. 94) que todo estado "ejercerá su jurisdicción de conformidad con su derecho interno sobre todo buque que enarbole su pabellón y sobre el capitán, oficiales y tripulación". La acción de los ecuatorianos era ilegal y ellos lo sabían. Según la Convención, primero debieron notificar  a Panamá, antes de abordar la nave, y luego entregarla a sus autoridades. Pero no hicieron así. La condujeron a Puerto López, provincia de Manabí. Ecuador nunca ha intentado siquiera explicar por qué sus marinos actuaron de ese modo.

 

Una fuente panameña, que pidió mantenerse en el anonimato, nos confirmó que las autoridades de su país especulan que quizás alguien les avisó. Los servicios de inteligencia de su policía antidrogas sabían del barco Doria y de su cargamento y se preparaban para capturarlo. Creen que lo más probable es que la información se filtró.

 

El caso es que, entonces, se volvió urgente recuperar el Doria, para descubrir cómo se produjo esa filtración, que podría poner en peligro a valiosos agentes.

 

Al inicio, Ecuador contestó que no pretendía provocar un incidente internacional. El 25 de octubre, el ministro del Interior de Ecuador José Serrano y el vicecanciller Marco Albuja anunciaron, en una rueda de prensa en el Salón Azul de la Presidencia, en Quito, que solicitarían "a la función judicial, a los señores fiscales y jueces de la provincia de Manabí... que se facilite la devolución [de la nave] como un acto de cooperación con el gobierno y el pueblo panameño".

 

El 4 de noviembre, la jueza Gina Zambrano, de Jipijapa, Manabí, dispuso el traslado de la embarcación y su tripulación hacia territorio panameño.

 

Pero para entonces el gobierno de Panamá ya le había concedido asilo político al ex asambleísta ecuatoriano Galo Lara, acusado en su país de autor intelectual de un crimen sangriento.  

 

Galo Lara llegó a Panamá el 16 de septiembre. Menos de 24 horas después, el 17, arribó desde Quito una comisión de catorce funcionarios integrada por el fiscal General Galo Chiriboga, el vicecanciller Marcos Albuja, el ministro del Interior José Serrano y varios miembros de la Cancillería, el Ministerio del Interior, el ejército y la policía, para reclamar la inmediata extradición del ex asambleísta.

 

Panamá no atendió el pedido. El 22 de octubre le concedió asilo a Lara. Entonces, la justicia ecuatoriana detuvo la entrega del barco Doria. El 5 de noviembre, el fiscal Vicente Párraga anunció que se oponía a la resolución de la jueza Zambrano. De inmediato obtuvo respaldo del fiscal Galo Chiriboga, el mismo que encabezó la delegación que viajó a Panamá para conseguir la extradición de Lara. 

 

Chiriboga dijo que no entregarían el barco porque Panamá no había demostrado que fuese panameño. Pero ya en noviembre, funcionarios de ese país habían mostrado a la jueza Zambrano la patente de navegación de la Autoridad Marítima de Panamá, según la cual el barco pertenece a Cabamar Pacific Fishing Company Inc. 

 

Panamá envió a su vicecanciller Mayra I. Arosemena a Quito para buscar una solución. El canciller Fernando Núñez Fábrega informó  que las autoridades ecuatorianas le insinuaron a la señora Arosemena que Panamá debería aprobar primero la extradición de Lara. El ministro explicó, en una rueda de prensa, que no podía acceder por respeto al derecho internacional.

 

Enfático, agregó: "En la historia de Panamá no ha habido una sola instancia en la cual Panamá haya cancelado un asilo político una vez dado, no es este presidente ni este canciller los que van a romper esta historia, pueden tenerlo de seguro".

 

Para demostrar que no bromeaba, hizo venir desde Quito a su embajador José Noriel Acosta.

 

Pero el 6 de febrero, el presidente de Panamá Ricardo Martinelli reemplazó al canciller. El nuevo ministro de Relaciones Exteriores Francisco Ávarez De Soto telefoneó ese mismo día a Ricardo Patiño, su contraparte en Ecuador, y le ordenó al embajador Noriel que regrese a Quito.

 

El 14 de marzo, la Cancillería panameña le advirtió a Lara que su asilo sería revisado. Supuestamente el ex asambleísta había iniciado "una campaña sistemática que pudiera derivar en actos de violencia en contra del Gobierno Ecuatoriano". Nunca mostraron una prueba. El único medio de contacto que Lara mantiene con Ecuador es a través de Twitter. El 21 de abril, Ecuador devolvió el Doria.

 

El 14 de mayo, Martinelli y Álvarez de Soto revocaron el asilo de Lara. Dos días después, el canciller viajó a Quito para reunirse con su colega Patiño. Juntos, recorrieron en bicicleta algunas calles hasta el Palacio de Najas, sede de la Cancillería, donde se reunieron por un largo rato a solas.

 

Unos pocos días antes, el candidato oficialista había perdido las elecciones presidenciales en Panamá. Ricardo Martinelli tendrá que entregar en breve el poder al jefe de la oposición Juan Carlos Varela. Y entonces surge la pregunta: ¿Por qué no esperó a que asuma su rival?

 

Se podría especular que la única intención fue recuperar el barco para proteger a los servicios de inteligencia anti drogas. Sería un raro caso de desprendimiento político: asumir el costo político de revertir por primera vez en la historia de Panamá un asilo para facilitarle la gestión a su sucesor, sin recibir nada a cambio, ninguna ventaja, ni política, ni material.  

 

Muy pocos en Ecuador creen en esa alternativa. Cuando estas cosas ocurren, allí se piensa de inmediato en "el hombre del maletín", un siniestro personaje que ha existido en todos los gobiernos, dotado de recursos muy poderosos para torcer voluntades.

 

En todo caso, Galo Lara ha solicitado al gobierno de Panamá que revoque su decisión y le ha pedido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos medidas cautelares. Es muy poco probable que el actual gobierno panameño acceda. Pero la CIDH podría actuar de inmediato. Y el próximo gobierno panameño podría recuperar la honrosa tradición de asilo de su país.
Galo Chiriboga, fiscal General, viajó a Panamá el 17 de septiembre a conseguir la extradición de Galo Lara. Es pariente del primer mandatario del Ecuador y durante su mandato se ha desempeñado como su ministro de Gobierno, ministro de Minas y Petróleos, presidente de la empresa estatal Petroecuador y embajador ante España. Fue además su abogado personal en el juicio que entabló contra el Banco del Pichincha. Foto: Ecuavisa.