Guayaquil, 17 de junio: Eduardo Véliz concurre con su abogado a la audiencia de habeas corpus, en Guayaquil.

Miami, 24 de junio del 2015

Emilio Palacio

EN LA CÁRCEL DE MÁXIMA SEGURIDAD DE GUAYAQUIL, RODEADO DE ASESINOS Y LADRONES, HAY UN MANABITA DE 61 AÑOS QUE PUEDE EXPRESARSE EN 8 IDIOMAS, y que está preso, precisamente, porque habló demasiado.  
 
Se llama Eduardo Véliz y esta es la historia de su persecución. 
 
“Eduardo es sencillo, sin poses, francote. Va de frente. Si dice que estuvo, es porque estuvo; y si dice que no, pues es verdad”, asegura un amigo suyo, un “pelucón” guayaquileño, que lo conoce muy bien. 
 
A los once años lo llevaron a vivir a las islas Galápagos. Como sabe expresarse, tiene buen humor y le llega a la gente, se rodeó desde muy joven de seguidores. Se hizo guía turístico y fue así como aprendió varias lenguas. También fue diputado. Pero no hizo dinero. Hoy vive de lo que le deja una pequeña finca y un hostal de siete habitaciones, en Puerto Baquerizo Moreno, isla de San Cristóbal, donde los turistas pagan 30 dólares por noche. 
 
Una protesta que no dirigió 
 
Cuando estalló el descontento contra la ley correísta de Ordenamiento de la Provincia de Galápagos, que modifica el régimen salarial de las islas, Véliz se mantuvo alejado. El movimiento había nacido con sus propios dirigentes y no quiso interferir. Pero el viernes 12 de junio, un grupo de jóvenes le fue a pedir que los apoye. “Necesitamos de tu prestigio para atraer más gente”, le explicaron. 
 
La marcha de protesta llegó ese día al aeropuerto de Baquerizo Moreno, casi pegado a la ciudad. Hubo forcejeos con la policía. Véliz les gritó cuatro verdades a los uniformados. Pero las cosas no pasaron de allí. Los descontentos regresaron, marchando, al centro de la ciudad. 
 
A las 10 y 30 de la noche, un piquete de policías irrumpió en su domicilio. A empujones lo metieron en un vehículo. El juez Armando Salavarría no quiso conocer la causa, porque dijo ser su amigo. Entonces el fiscal Ángel Quevedo Mora llamó a otra isla, Santa Cruz, y consiguió que a las 2 y 20 de la madrugada el juez Ramón Abad Gallardo inicie la audiencia por vía telefónica. 
 
Es la primera vez en la historia de las Galápagos que ocurre algo así. 
 
Con el teléfono en la mano, el fiscal acusó a Véliz de haber violado el artículo 346 del Código Penal: “La persona que impida, entorpezca o paralice la normal prestación de un servicio público, o se resista violentamente al restablecimiento del mismo, o se tome por la fuerza un edificio o instalación pública, será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años”. 
 
El fiscal pidió 30 días de prisión preventiva. “El juez no tomó en cuenta que Eduardo tiene nexo comunitario y arraigo social suficientes como para merecer otras medidas cautelares”, explica su amigo y abogado, Raúl Llerena. 
 
En las islas Galápagos no sólo hay focas y tortugas. También hay cárceles, donde los detenidos normalmente cumplen su condena. Pero a Véliz lo embarcaron en un avión y lo trasladaron a La Roca, la cárcel de máxima seguridad en Guayaquil, a mil kilómetros de distancia. “Se rompió el principio de la inmediación, un derecho que asiste a todo detenido”, agrega Llerena. 
 
El lunes, a primera hora, su abogado y uno de sus hijos lo fueron a visitar. No les permitieron ingresar. Continuó incomunicado cuatro días más. Su defensor presentó un recurso de habeas corpus. “El habeas corpus ya no sirve en este país para liberar a los detenidos ilegalmente, pero al menos funciona a veces para romper la incomunicación”, explica el abogado.  
 
La audiencia de hábeas corpus se celebró el miércoles (17 de junio). Llegó con la camisa rota y en mal estado. Véliz es diabético. Contó que desde el primer día se había declarado en huelga de hambre. Sus allegados le pidieron que desista. “Respeten mi decisión, ustedes saben que soy un hombre de convicciones”, contestó. 
 
Los jueces demoraron dos días para negarle el recurso de hábeas corpus. El juez de Santa Cruz ha enviado el expediente de nuevo al juez de San Cristóbal, que seguramente insistirá en su excusa, con lo cual todo el proceso se parecerá, por un tiempo, a un macabro juego de ping pong. 
 
Véliz asegura que es inocente. El parte policial le da la razón pues reconoce que el aeropuerto nunca se paralizó. Allí se cuenta  que el viernes 12 de junio, por la mañana, los uniformados lo vieron cuando “incitaba a las personas… a ejecutar la toma de las instalaciones y pista del Aeropuerto San Cristóbal”. 

"Incitar" no es lo mismo que "paralizar". 

Un segundo parte policial añade que Véliz atacó con una banca de madera contra el personal policial y que hizo retroceder “unos metros” el cerco de seguridad del aeropuerto, pero que inmediatamente la policía lanzó bombas lacrimógenas e hizo retroceder a los manifestantes. Luego concluye: “Este dispositivo de seguridad permitió que el aeropuerto desarrolle sus operaciones normales, registrándose la llegada y el despegue de los vuelos”. 
 
El Ministerio de Obras Públicas confirmó, por su cuenta en Twitter, que el aeropuerto nunca se paralizó.


El rumor es que detrás de la iniciativa de construir nuevos hoteles en las Islas Galápagos se encuentra Pierina Correa, hermana del presidente. Como no hay libertad de información, la prensa no ha podido corroborar o desmentir esa versión. Otra figura que aparece vinculada a los nuevos proyectos turísticos es Pedro Gómez Centurión, ex gerente de la Fundación Malecón 2000 y amigo del alcalde de Guayaquil Jaime Nebot. Él se presenta como la cara pública de Stock and Found Managers, empresa que promueve un “resort de lujo”, que dispondrá de “un hotel, spa y un campo de golf”. 

Este hombre está preso por contar lo que no debía


Pero Véliz ya estaba tras las rejas. 

Allí sigue, incomunicado, quizás todavía en huelga de hambre. Nadie sabe cuánto más resistirá, mientras en las islas, sus islas, las iguanas, las tortugas, los piqueros y los pinzones, resisten asimismo a un turismo de multimillonarios que quiere engordar los  bolsillos de la nueva oligarquía correísta y sus aliados.

¿Por qué entonces tanto ensañamiento? 
 
Contó lo que no debía
 
Para entenderlo, hay que retroceder unos meses en el tiempo. En octubre del 2014, Véliz denunció que las autoridades de Galápagos promovían la construcción de nuevos hoteles de lujo en las islas, contraviniendo las recomendaciones de los expertos, que consideran que eso afectará el equilibrio ecológico. Envió una carta pública al presidente Rafael Correa, en la que mencionó que el 29 de agosto de ese año el Consejo de Gobierno de las Islas, presidido por María Isabel Salvador, había autorizado no menos de 21 nuevos proyectos hoteleros, que requerirán inversiones por encima de los 90 millones de dólares. 
 
El Consejo de Gobierno admitió que los proyectos de hoteles existían, pero negó que los hubiese autorizado. 
 
Véliz fue más allá: Presentó una acción de protección ante un juez de Puerto Baquerizo Moreno para que detenga la resolución del Consejo de Gobierno de las Islas. Se la negaron. 
 
El rumor es que detrás de estas iniciativas se encuentra Pierina Correa, hermana del presidente. Nadie ha presentado pruebas, pero muchísimos insulares lo creen, y como no hay transparencia ni libertad de información, la prensa no ha podido corroborar o desmentir la versión. 
 
Otra figura pública que aparece vinculada a los nuevos proyectos hoteleros es Pedro Gómez Centurión, ex gerente de la Fundación Malecón 2000 y amigo personal del alcalde de Guayaquil Jaime Nebot. Él se presenta como la cara pública de Stock and Found Managers, empresa que promueve un “resort de lujo”, que dispondrá de “un hotel, spa y un campo de golf”. 
 
El caso es que desde que presentó su denuncia, Véliz ha estado en la mira del régimen. Los servicios de seguridad seguían sus pasos. Ese viernes 12 de junio, tan pronto le informaron al ministro del Interior José Serrano que Véliz había participado de las protestas, lo condenó por Twitter. Publicó fotos de varios policías ensangrentados y aseguró que “personalmente” interpondría una acusación. Luego se descubrió que las fotos no corresponden a las Islas Galápagos. Un tuitero lo demostró mediante una sencilla comparación.

Folleto promocional de Stock and Found Managers, que promueve la construcción de hoteles de lujo en las Islas Galápagos. Pedro Gómez Centurión aparece como su Director.