Miami, 21 de noviembre del 2014

En esta edición: 

- Marchar unidos a la Asamblea Nacional para que se escuche a la sociedad civil, por Emilio Palacio.

- Llamado de Cauce Democrático a la unidad de la oposición, por Cauce Democrático. 

¿Cómo seguimos después del 19 N?
Marchar unidos a la Asamblea Nacional para que se escuche a la sociedad civil
Quito, 19 de noviembre del 2014: Marcha contra las políticas del gobierno del Ecuador. Foto AFP, Rodrigo Buendía. 
Emilio Palacio

"MILES DE MANIFESTANTES MARCHARON PACÍFICAMENTE EN ECUADOR CONTRA EL GOBIERNO DE RAFAEL CORREA, en la segunda protesta que enfrenta el mandatario en dos meses". Así, de manera contundente, reseñó la marcha de 19 N la agencia noticiosa AFP (libre de cualquier sospecha, hasta donde sabemos, de recibir órdenes de Guillermo Lasso o el MPD). 

 

Por segunda ocasión, obreros, maestros, estudiantes y pequeños comerciantes, se tomaron las calles de las principales ciudades del país. De nuevo, como el 17 S, no vimos ojos celestes y cabelleras rubias, sino pieles oscuras y ojos negros, entre los que lanzaban gritos contra Rafael Correa. No fueron empresarios o "pelucones" los que se movilizaron contra la tiranía, sino gente sencilla, de estratos humildes. 

¿Recuerdan cómo impuso Alianza PAÍS su "debate" de la nueva constitución, abriendo las puertas del recinto de Montecristi a miles de organizaciones sociales sólo porque eran abiertamente correístas, a las cuales movilizaron para que expresen su opinión? Ahora es obligatorio repetir esa experiencia, corrigiendo, eso sí, el error de aquella ocasión, cuando no se escuchó a muchos, como al alcalde Jaime Nebot, al que no lo dejaron ni siquiera llegar a Montecristi. 

Ahora habrá que darles la oportunidad a todos.

Hubo límites, por supuesto. En Quito, la marcha no parece haber superado la del 17  S. Quizás fue algo menos concurrida, incluso. Pero en cambio, más personas marcharon en Guayaquil y en otras capitales de provincias, de tal modo que, tomada en su conjunto, la movilización nacional alcanzó más o menos las mismas dimensiones que la vez anterior.

 

El gran obstáculo: 

la oposición dividida 

 

Para entender qué está ocurriendo en Ecuador, conviene recordar dos conceptos de Vladimir Lenin, que de revoluciones y protestas sabía bastante. 

 

Lenin supo distinguir las condiciones objetivaspara una rebelión (descontento social, deterioro económico, errores de la cúpula gobernante, que no dependen de la voluntad de nadie, sino que maduran por su propia dinámica), de las condiciones subjetivas (valentía, inteligencia y unidad de los dirigentes de la oposición; cualidades que sí dependen de la madurez de las fuerzas democráticas). 

 

En Ecuador, las condiciones objetivas para una lucha frontal que acabe con la tiranía, maduran a pasos acelerados: El "milagro" de los precios altos del petróleo llegó a su fin; el pueblo está descontento; los más decididos reclaman. Eso no ocurre porque "el extinto" MPD, o Guillermo Lasso, o Carlos Vera, o Lucio Gutiérrez lo hayan resuelto. Ocurre porque tenía que ocurrir.

 

En cambio, las condiciones subjetivas no avanzan. Hasta cierto punto, después del 17 S, en cierto sentido, retrocedieron, cuando cada grupo anunció, a fines de octubre, que iniciaría su propia recolección de firmas para una consulta popular, excluyendo a los demás, descalificándose mutuamente, de lo cual, naturalmente, sale ganando la dictadura. Fue como echar agua en la pólvora del descontento social. Muchos se hicieron la pregunta: De ese modo, DIVIDIDOS, ¿a dónde vamos a llegar? 

 

Si, aún así, LA MARCHA DEL 19 N FUE UN ÉXITO IMPORTANTE, fue por el enorme descontento social, que tiende a expresarse en forma masiva A PESAR del divisionismo que nos corroe. 

 

Dos tareas: recomponer la unidad 

y continuar con la movilización 

 

La oposición todavía está a tiempo de corregir este error. Hay que recordar, para eso, que la Corte Constitucional no aprobó la reelección indefinida. Lo único que hicieron los jueces de Correa hasta ahora fue autorizar (ilegalmente) que la Asamblea Nacional discuta las reformas que propone la dictadura. 

 

Pero un debate AMPLIO y DEMOCRÁTICO sólo existe CUANDO PARTICIPAN TODOS los sectores de la SOCIEDAD CIVIL. No cabe la discusión de cuatro legisladores, encerrados entre cuatro paredes y escuchando sólo a cuatro pelagatos. 

 

¿Recuerdan cómo impuso Alianza PAÍS su "debate" de la nueva constitución, abriendo las puertas del recinto de Montecristi a miles de organizaciones sociales sólo porque eran abiertamente correístas, a las cuales movilizaron para que expresen su opinión? Ahora es obligatorio REPETIR esa experiencia, corrigiendo, eso sí, el error de aquella ocasión, cuando NO SE ESCUCHÓ A MUCHOS, como al alcalde Jaime Nebot, al que no lo dejaron ni siquiera llegar a Montecristi. 

 

Ahora habrá que darles la oportunidad de verdad A TODOS. 

 

La oposición ha hecho MUY BIEN en integrarse a la Comisión de la Asamblea Nacional que prepara el primer debate de las reformas. Desde allí, sus representantes tendrán que CONVOCAR y MOVILIZAR a los movimientos sociales, cámaras de la producción, colegios profesionales, universidades, organizaciones estudiantiles, partidos políticos, medios de comunicación, para que concurran masivamente al recinto de la la Asamblea Nacional, donde los legisladores tendrán que ESCUCHAR ATENTAMENTE sus observaciones. 

 

Si en ese debate, como nosotros esperamos, la inmensa mayoría de la sociedad civil se pronuncia EN CONTRA, se impondrá la obligación de ARCHIVAR LAS REFORMAS DE LA DICTADURA, de manera definitiva y categórica.

 

Llamado de Cauce Democrático a la unidad de la oposición
Cauce Democrático es un foro cívico pluralista integrado por escritores, académicos, políticos, artistas, periodistas, militares, empresarios y diplomáticos. Reproducimos su último comunicado por su importancia y el valor que tiene en las actuales circunstancias.


 

Quito, 20 de noviembre del 2014


 
El Presidente Correa, gracias a la connivencia de la Corte Constitucional, a través de los asambleístas de su partido pretende una reforma constitucional que sustituye la alternancia en el poder por la reelección indefinida. Ella elimina uno de los pilares del Estado democrático, niega el derecho del pueblo a participar en consultas o referendos y sepulta el compromiso de Alianza País de sustituir la democracia de unos pocos por una democracia participativa de todos los ecuatorianos.

 E
s moralmente inaceptable, que el Gobierno pretenda reemplazar el voto de doce millones de ecuatorianos por el de 100 asambleístas de Alianza País, partido convertido en una minoría después de la derrota electoral que sufrió el pasado febrero. Por este motivo, si llegara a aprobar la reelección indefinida su decisión será ilegítima.

 
Tal es la degradación que la revolución ciudadana ha irrogado a la democracia ecuatoriana que, sin ningún rubor, el presidente y su asesor jurídico han dispuesto al Consejo Nacional Electoral y a la Corte Constitucional desechar los pedidos de referendo y consulta solicitados. Si tamaño abuso de poder es acatado por órganos del Estado, que según la Constitución son independientes y autónomos, habrá desaparecido el régimen constitucional. En su lugar se instaurará una autocracia, que gobernará el Ecuador no por la voluntad del pueblo, sino por haber puesto bajo su mando todos los poderes del Estado.

 C
auce Democrático aplaude la decisión de organizaciones políticas y sociales, de demandar que los ciudadanos se pronuncien directamente sobre la instauración de la antidemocrática reelección indefinida y expresa su admiración por la lucha que libran en las calles y en los medios de comunicación libres.

 
En vista de que se quiere eliminar lo poco que queda de la maltrecha democracia ecuatoriana, es apremiante que las fuerzas de la oposición, de la izquierda a la derecha, en forma cívica, generosa y responsable, coincidan en una iniciativa unitaria que impida que en el Ecuador gobierne un presidente vitalicio. Es lo que antes hicieron en Europa y America Latina los pueblos que derrotaron a los gobiernos totalitarios.


 E
rnesto Albán Gómez, Juan Andrade Heymann, José Ayala Lasso, Pablo Better, Milton Barragán Dumet, Julio Echeverría, Simón Espinosa Cordero, José Gallardo Román, Osvaldo Hurtado, Guillermo Landázuri, Wilfrido Lucero, Elsa de Mena, Medardo Oleas, Abelardo Pachano, Pedro Pinto.

 

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