Cynthia Viteri: “Tal vez nos crucemos en algún momento, tal vez apuntemos nuestras armas la una contra la otra… pero en ese instante, ambas, en nuestras miradas, descubriremos que peleamos por una misma causa, aunque por diferentes caminos… y nos haremos a un lado, sabiendo en el fondo de nuestros corazones que yo daría la vida por tus hijos y tú por los míos”.
 
Lourdes Tibán: “El 80% de ecuatorianos pide consulta popular para definir la reforma constitucional y no aceptan las enmiendas. Entonces ese 80% no es sólo indígena o sindical, no es sólo izquierda o sólo derecha, es el pueblo, y la soberanía radica en el pueblo”. 
 
(Puedes leer las cartas completas aquí y aquí). 
     
Las mujeres se han destacado en las recientes movilizaciones de protesta. Varios observadores lo han dicho: que son ellas las que empujan, organizan, se ponen en primera fila, dándole ánimo a los varones, para que venzamos juntos el miedo a la tiranía. 
 
Hay que aplaudir pues este primer paso y reconocer el enorme valor que tiene, porque a partir del mismo podemos dar otros pasos, urgentes y necesarios. 
 
Primero, Cynthia y Lourdes deberían ampliar este reconocimiento de que todos luchamos por la misma causa de la democracia y la libertad para incluir a todos los dirigentes de la oposición democrática. 
 
Entre las mujeres habría que añadir a Mae MontañoMartha Roldós y Mery Zamora. Entre los hombres, a Jaime NebotGuillermo LassoMesias TatamuezCarlos Pérez Guartambel y Lucio Gutiérrez
 
La lista completa, por supuesto, es más larga, y nadie debería quedar fuera, excepto quienes lo decidan. 
 
Luego, la oposición así unida podría trazarle una línea roja a la dictadura, un límite a sus atropellos, con tres exigencias fundamentales al menos: 1) NO a la reelección indefinida sin consulta popular, porque representaría una nueva ruptura de la Constitución, 2) NO al dinero electrónico y la desdolarización, y 3) NO al paquetazo de impuestos y medidas contra el pueblo. 
 
Esta es la frontera esencial que la dictadura no debe sobrepasar, que no podemos permitir que sobrepase. La unidad debe servir para impedírselo ahora, cuando aún es posible. De lo contrario, sería una unidad inútil, insustancial, electorera, una unidad de “camioneta”, que se derrumbará a la vuelta de la esquina. 
 
Porque en realidad, para ser exactos, la dictadura ya comenzó a sobrepasar esa línea roja: En los próximos meses hará que se apruebe la reelección indefinida en una nueva instancia; el dinero electrónico ya se está imponiendo en el sistema financiero; y los nuevos impuestos a la herencia y la plusvalía regresarán en pocas horas a la Asamblea Nacional. 
 
El tiempo apremia, no hay cómo esperar más. 
 
Pero todo eso podría cambiar si Lourdes y Cynthia, con Mae y Martha, convocasen de inmediato a todos los dirigentes de la oposición, sin distinciones ni exclusiones, para llamar juntos al  pueblo a las calles, en una sola acción de lucha, e impedir que la dictadura atraviese del todo esa línea roja.

Lourdes Tibán, Cynthia Viteri, Mae Montaño y Martha Roldós: ¿Será que las mujeres de la oposición inician la unidad que tanto necesitamos para detener a la dictadura, antes de que ésta atraviese una frontera muy peligrosa?

Quizás sea “machista” creer que las mujeres le dan más valor a la vida de sus hijos y por eso pueden ser más generosas cuando se buscan soluciones a los grandes problemas del país. 
Pero esta semana ocurrió algo que en alguna medida ratificó esa creencia. Dos cartas que intercambiaron Cynthia Viteri y Lourdes Tibán plantearon la pregunta si las mujeres que encabezan la oposición podrían conseguir la unidad de dirigentes políticos con ideologías diferentes.

Emilio Palacio

Miami, 20 de septiembre del 2015

Cynthia y Lourdes, con Mae y Martha, podrían trazarle una línea roja a la dictadura