Quito, 15 de junio. La dictadura convocó una manifestación para demostrar el "apoyo" del pueblo. La imagen muestra la Plaza Grande cuando comenzó el acto. Si la oposición no aprovecha la pérdida de credibilidad del régimen ahora, luego será tarde.

Ambato, 18 de junio. Decenas de soldados se tomaron la provincia de Tungurahua con motivo de la visita del dictador Rafael Correa. El Lobo Feroz sólo se disfrazó de Abuelita. Tan pronto culmine la visita del papa, volverá a atacar.

Miami, 19 de junio del 2015

Emilio Palacio

LA INMENSA MAYORÍA DE DIRIGENTES DE LA OPOSICIÓN ANUNCIA QUE LAS PROTESTAS CONTINUARÁN EN LAS CALLES DE ECUADOR, a pesar incluso de la visita del papa, hasta que el régimen rectifique. Aclaran todos, desde la derecha hasta la izquierda (porque en esto no tienen discrepancias), que no están por sacar a Rafael Correa del poder sino por cambios sustanciales en la política del régimen. 

Confieso, por mi parte, que no me convence esta sugerencia de que nos resignemos a soportar una dictadura -tan ignominiosa- dos años más, con el riesgo de que se derrumbe la dolarización, se produzca un quiebre económico y financiero de incalculables proporciones y preparen un fraude escandaloso para perpetuarse en el poder. Pero no tiene sentido discutir sobre estrategia política cuando no hay posibilidades reales de llegar a un acuerdo: Lo importante ahora es aprovechar la buena predisposición de casi todas las tendencias para seguir adelante, consiguiendo así sea pequeños triunfos, victorias parciales, que le paren la mano a la dictadura.  

Para imponerle a Correa una rectificación importante, sustancial, y no un maquillaje hipócrita, sin embargo, todos los dirigentes políticos deberían reconocer que se requieren dos decisiones inmediatas al menos:  

Primera decisión: Más unidad que nunca

Después del 25 de junio, cuando se realice la marcha que convoca el alcalde de Guayaquil, las luchas ya no deberían continuar por separado. Tendríamos que unirlas todas bajo un solo paraguas, en un Frente de Unidad que abra sus puertas a todas los grupos políticos y sociales y que convoque a una sola jornada de protestas unitarias en todo el país. 

Este Frente de Unidad, debe quedar muy claro, no tendríamos que mezclarlo con candidaturas o propuestas electorales. Cada organización mantendrá su derecho a promover sus propias figuras, si lo desea. La unidad ahora es para la acción, para pelear juntos en las calles, cada uno con su propia bandera.  

El principal obstáculo para esta unidad, hasta ahora, fue que cada grupo quería o necesitaba demostrar su propia fuerza. Después del 25, ese obstáculo ya no existirá. Faltará solamente el alcalde Mauricio Rodas, que todavía no convoca, pero podría hacer su propia manifestación, si lo desea, para luego incorporarse él también al frente unitario de todos los sectores.
 
Otro inconveniente es que hay organizaciones (sobre todo en la izquierda, pero también en la derecha) que han convertido las discrepancias ideológicas en un motivo de guerra, y que con toda seguridad repudiarán un llamado a luchar juntos. Pero no hay que confundir la postura de los dirigentes con la actitud de sus bases. Por abajo, no hay ecuatoriano honesto y democrático que no comprenda que es el momento de unirnos. Aun si esos dirigentes sectarios rechazasen la unidad, sus bases se sentirán atraídas y participarán espontáneamente de las acciones que convoque un frente unido, abierto a todas las tendencias. El objetivo se habrá conseguido, a pesar del sectarismo de unos pocos. 


En cambio, si se le cierra la puerta a alguno, o no se lo invita de manera expresa (como ya se ha hecho en algunos intentos de acercamiento anteriores), se agravará la división y se profundizarán las discrepancias.  
 
Segunda decisión: Una lista inicial de demandas mínimas 
 
La lista de “rectificaciones” que se requeriría de esta dictadura para acabar con la zozobra de los ciudadanos es tan larga que, para imponerla, habría en realidad que acabar con la dictadura. Pero como por ahora esa no es la intención de los dirigentes políticos, entonces estamos obligados a escoger una lista inicial común. 
 
La lucha continuará, por ahora, hasta que el gobierno incorpore la lista mínima sin trampas ni ambigüedades. 
 
Esas demandas iniciales podrían ser, quizás:
 
- Que se archiven, de manera definitiva, todos los proyectos de nuevos impuestos. 

- Defender al pueblo de Galápagos. 

- Parar el plan de la Secom de llevar a la quiebra financiera a los medios de comunicación independientes.

- Rescatar el fondo de cesantías del magisterio. 

- Levantar las salvaguardias. 

Pero la lista definitiva la deberían aprobar las fuerzas sociales y políticas que participen del frente unitario, para que todas sientan que sus intereses han sido tomados en cuenta. 
 
Que convoque un grupo

de ciudadanos independientes 
 
La primera reunión para discutir un plan así podría convocarlo un grupo de ciudadanos independientes, alejados de la política pero con suficiente trayectoria como para ser escuchados por los diferentes sectores de la sociedad. Hay nombres: Francisco Huerta Montalvo, Julio César Trujillo, Osvaldo Hurtado, León Roldós y muchos más. 
 
Que ellos convoquen a las cámaras de la producción, al Frente Unitario de los Trabajadores y a la CONAIE, a todos los partidos políticos de oposición y a los medios de comunicación, para conformar este frente y definir una plataforma mínima de lucha. 
 
Si seguimos divididos,

la dictadura volverá al ataque
 
El Lobo Feroz se disfrazó de Abuelita, pero nunca podrá convertirse en Caperucita Roja. Después de la visita del papa, la dictadura seguirá aullando, mordiendo y destrozando, si se lo permitimos. 
 
La única manera de evitarlo será con la unidad de acción. La unidad electoral es más difícil, puede esperar. Hoy en día, lo urgente y lo importante es la unidad en las calles, para levantar juntos, a una sola voz, cuatro o cinco demandas mínimas pero fundamentales. 


El Lobo Feroz se disfrazó de Abuelita, pero nunca podrá convertirse en Caperucita Roja. Después de la visita del papa, la dictadura seguirá aullando, mordiendo y destrozando, si se lo permitimos. La única manera de evitarlo será con la unidad de acción. La unidad electoral es más difícil, puede esperar. Hoy en día, lo urgente y lo importante es la unidad en las calles, para levantar juntos, a una sola voz, cuatro o cinco demandas mínimas pero fundamentales. 

¿Y después del 25 de junio, qué hacemos?