Miami, 14 de octubre del 2014
En esta edición: 
-Análisis de la noticia: Acorralado por las encuestas, Correa intenta una maniobra contra Nebot.
-Cartas de los lectores: Algo más sobre las cocinas de inducción.
Análisis de la noticia

Acorralado por las encuestas, Correa intenta una maniobra contra Nebot














La Corte Nacional de Justicia ordenó ayer 13 de octubre la detención del alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot. El video muestra la noticia, como la transmitió Ecuavisa. 

Emilio Palacio

LA CORTE NACIONAL DE JUSTICIA ORDENÓ AYER LA DETENCIÓN DE JAIME NEBOT, alcalde de Guayaquil -informó el juez Wilson Merino- por no haberse presentado como testigo en un juicio en el que se investiga el asesinato de varios

delincuentes, hace once años. (Aquí un resumen del caso). 

 

El Fiscal General, Galo Chiriboga, tomó distancia inmediatamente de la decisión: dijo que la orden de detención se había dictado "demasiado severamente", puesto que el uso de la fuerza pública para convocar a un testigo solo se justifica después de que este se ha rehusado a acudir a un tercer llamado.


Si Nebot concurre a la próxima convocatoria ante Merino, este y el fiscal del caso podrían vejarlo ante las cámaras de televisión. Es probable incluso (como ocurrió en el juicio contra Emilio Palacio y El Universo) que lo reciba una turba hostil. 

El aparato de propaganda oficial destacará entonces cómo el alcalde tuvo que "someterse" a la justicia correísta.

(En realidad, la decisión de los jueces es ilegal, porque al
alcalde nunca 
le notificaron
formalmente
que debía 
presentarse ante 
la Corte, trámite 
que debió 
cumplirse por 
intermedio del 
presidente de la 
Corte Provincial 
del Guayas).


La actitud de 

Chiriboga dio pie para 

la siguiente 

pregunta: ¿La 

orden de 

detención fue

un error de los 

jueces, o un acto de persecución política, como 

denunció enseguida Nebot? 

 

Adivinar las intenciones de una dictadura es difícil, pero en este caso hay varios elementos que permiten sospechar que se trata, claramente, de lo segundo. 

 

Merino, Chiriboga y Nebot

 

Wilson Merino no es cualquier magistrado. Fue uno de los jueces que, por orden directa del presidente de la república, condenó al periodista Emilio Palacio y a los directivos de diario El Universo a tres años de cárcel y a pagar 40 millones de dólares como indemnización al ciudadano Rafael Correa. 

 

Se lo recuerda también porque ordenó liberar al primo del primer mandatario, Pedro Delgado, ex titular del Banco Central, que de ese modo pudo escapar del lazo de la Justicia. 

 

El Fiscal Galo Chiriboga es pariente del presidente (que de pequeño lo llamaba "el tío Galo") y siempre ha sido leal al régimen, pero en realidad no pertenece al círculo más íntimo del primer mandatario. Ya en otras ocasiones se pudo constatar que Correa no lo toma en cuenta para ciertas operaciones políticas delicadas. Así ocurrió, por ejemplo, con la investigación de los acontecimientos del 30 de septiembre del 2010 (cuando supuestamente un grupo de policías secuestró al presidente e intento asesinarlo); el primer mandatario prefirió conformar una comisión especial para que investigue esos acontecimientos, despojando en la práctica a Chiriboga de esa atribución. 

 

El contexto político también apuntala la tesis de una maniobra fraguada desde el Palacio de Carondelet: Jaime Nebot y Correa vienen protagonizado desde hace días un durísimo enfrentamiento. El presidente quiere que el alcalde de Guayaquil se haga cargo del manejo del transporte público para que asuma el costo político de elevar los pasajes, luego de casi diez años de congelamiento de las tarifas. Nebot se niega, y ha mencionado la posibilidad de exigir una consulta popular para resolver la diferencia. El primer mandatario no ha descartado pedir la revocatoria del alcalde. 

 

Merino fue designado para integrar la Corte Nacional luego de que Correa anunciase: "Le voy a meter la mano a la Justicia". Dispone de un canal de acceso directo a la presidencia: el abogado Gútemberg Vera, que manejó la acusación contra Emilio Palacio. Así que podemos concluir que en este caso, como en otros, actúa simplemente como el dedo pulgar del emperador. 

 

Por supuesto, si mañana Correa concluyese que la jugada no salió bien, negará haber intervenido, y se hará a un lado, olímpicamente. 

 

Una encerrona bien pensada 

 

Tanto Correa como Nebot intentan proyectar la imagen de políticos "ganadores" y "duros", que nunca se doblegan ante sus rivales. Es allí, precisamente, donde le quieren pegar al alcalde de Guayaquil. 

 

Si Nebot concurre a la próxima convocatoria ante Merino, este y el fiscal del caso podrían vejarlo ante las cámaras de televisión. Es probable incluso (como ocurrió en el juicio contra Emilio Palacio y El Universo) que lo reciba una turba hostil. El aparato de propaganda oficial destacará entonces cómo el alcalde tuvo que "someterse" a la justicia correísta. Luego Correa, o alguno de sus voceros, le exigirá que del mismo modo se someta y asuma el alza de los pasajes urbanos. Su imagen política quedará seriamente golpeada. 

 

Si no acude, en cambio, podrían declararlo en rebeldía, con incalculables consecuencias. 

 

Una manera de evitar la encerrona sería que Nebot acuda a la Corte rodeado de amplios sectores de la oposición, en un acto de unidad y solidaridad política. No es imposible que ocurra, pero no será sencillo: los recelos que separan a la oposición todavía son demasiado grandes. 

 

Evitar la unidad de la oposición 

 

Días atrás, una encuesta de la empresa Cedatos reveló que si hubiese elecciones por estas fechas, sólo el 38% de los ecuatorianos votaría por Rafael Correa. El 58% votaría por otro candidato. 

 

Otra encuesta de Perfiles de Opinión, más reciente, concluyó que el 93% de los ecuatorianos coincide con la oposición en que se requiere una consulta popular para decidir si se autoriza la reelección indefinida que el presidente de la república tanto anhela. 

 

Otros antecedentes a tomar en cuenta: el 23 de febrero el partido de gobierno sufrió una aplastante derrota en las elecciones municipales, y el 17 de septiembre los sindicatos y el movimiento indígena se tomaron las calles de las principales ciudades para rechazar las políticas oficiales. 

 

Correa se siente acorralado por su pérdida de credibilidad, pero todavía tiene una enorme ventaja: la oposición no está unida. La división de sus enemigos es su último recurso. Si lo pierde, sería gravísimo. Golpear a Nebot, y que la oposición no reaccione, es un modo de evitarlo. 

 

Cartas al editor

Algo más sobre 

las cocinas de inducción

Polo Cedeño, Florida
En la sabatina del pasado 4 de octubre, el presidente Rafael Correa se refirió a la resistencia que ha provocado la introducción de las cocinas de inducción en el Ecuador.

Al parecer, más allá del cambio en la matriz de producción, el cambio estaría en realidad en el discurso del presidente, ya que al inicio las razones para sustituir las cocinas a gas por cocinas de inducción eran de carácter económico, por el ahorro y la eficiencia que generarían. Pero como se demostró mediante varias investigaciones y publicaciones, en múltiples medios de comunicación, que las ventajas de las cocinas de inducción no eran tales, y que los costos al cocinar de una u otra manera subirían, ahora resulta que las razones para el cambio son de carácter "ecológico".

 

Sin embargo, este enfoque también es totalmente equivocado.

 

Las transmisiones electromagnéticas (principio de funcionamientos de las cocinas de inducción) pueden constituirse de radiaciones ionizantes y radiaciones no ionizantes. Mientras mayor sea la frecuencia  de transmisión del campo magnético, más se intensifica la radiación ionizante.

 

Los hornos de micro hondas, por ejemplo, generan estas radiaciones aunque tengan sistemas de protección. Lo que no se ha calculado es hasta qué punto sobrepasan los niveles de seguridad con el uso continuo, y si con  el tiempo se está saturando el ambiente a niveles nocivos para la salud.

 

Las antenas de transmisión de radio también generan este tipo de radiaciones ionizadas, pero no están dentro de nuestros hogares, se les exige un área de seguridad de dos metros de radio y por lo general no están incluso dentro de las áreas pobladas. 

Las cocinas de inducción utilizan frecuencias de un rango mayor incluso que las frecuencias de trasmisión eléctrica, en el orden de las radio frecuencias. 

 

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud ha concluido que los campos electromagnéticos de baja frecuencia deben considerarse como un "posible carcinógeno humano". Es decir, la tecnología moderna estaría generando otro tipo de contaminación ambiental, que influiría directamente en nuestra salud.

 

Esto sin contar con otro contaminante, el plomo, que estas cocinas incorporan en sus tarjetas electrónicas y que, al final de su vida útil, terminan en el basurero, siendo otra fuente  más de contaminación.

 

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