Miami, 10 de diciembre del 2014

Los ganadores y perdedores del 2014

Los movimientos sociales y Guillermo Lasso, ganadores del 2014.

La dolarización y Rafael Correa, los que más perdieron.

Emilio Palacio

LA DOLARIZACIÓN FUE, SIN DUDA, LA GRAN PERDEDORA DE LA POLÍTICA ECUATORIANA DEL 2014, una vez que el gobierno pudo imponer su propia moneda, en un contexto en que se derrumban los precios del petróleo y se encarece el dólar.  

 

Fuimos los primeros en advertir que en el Ecuador rige ahora el bimonetarismo. (Lea nuestro análisis aquí). El experto Walter Spurrier lo corroboró recientemente: 

 

En la práctica, empieza a operar un esquema de bimonetarismo, en el que conviven el dólar norteamericano y una moneda electrónica ecuatoriana, que se inicia con el compromiso de convertibilidad de 1 a 1 por dólares norteamericanos. (Análisis Semanal No. 43: ¿Llega el bimonetarismo?).

 

 

Spurrier advierte el peligro que eso entraña: 

 

Sin límites legales suficientes, se abriría la posibilidad de que, en una situación apremiante, se impulse la emisión de la moneda electrónica con respaldo inadecuado. Esto puede eliminar las rigideces que impone la dolarización sobre la política monetaria y que han permitido mantener en raya la inflación. 

 

Todo eso facilitó la respuesta intolerante de la dictadura, que le negó a CREO los formularios para recoger firmas; pero esa derrota política se convirtió en una victoria moral para Guillermo Lasso, que de ese modo se situó, por ahora, como la única alternativa para la oposición en las próximas elecciones. Fue un fenómeno muy similar al que se produjo cuando le impidieron al movimiento Yasunidos que recoja firmas y con eso lo transformaron en un referente de lucha democrática para el país.

Los movimientos sociales ganaron la calle

 

Los grandes ganadores del 2014 fueron los movimientos sociales, que concluyen el año habiéndose tomado las calles el 16 de julio, el 17 de septiembre y el 19 de noviembre. 

 

La maniobra de convocar contramanifestaciones le salió mal al gobierno: la prensa internacional reconoció la diferencia entre el creciente poder de los sindicatos, apoyados por el movimiento indígena, y un gobierno que, para mover a sus adictos, requiere cada 

vez de más dinero (que ya 

no tiene como antes) y de amenazas. 

 

De todos modos, la última movilización, el 19 de noviembre, pareció revelar un límite. En Quito, la marcha de ese día no superó la del 17  S. Como más personas marcharon en Guayaquil y otras ciudades, la movilización nacional, tomada en su conjunto, alcanzó más o menos las mismas dimensiones que en septiembre, pero quedó planteada la duda de qué ocurrirá si los movimientos sociales insisten en movilizarse sin buscar una unidad más amplia. 

 

Correa perdió votos 

y perdió la calle 

 

Rafael Correa comenzó el 2014 con índices de popularidad muy altos y con un petróleo que no dejaba de encarecerse. El 23 de febrero vino el primer golpe, cuando perdió las alcaldías de las principales ciudades del país, y no con pocos votos. Luego vino el derrumbe del petróleo y las gigantescas movilizaciones callejeras. 

 

Todos estos golpes resintieron la estructura interna de Alianza PAÍS, que acaba el año profundamente dividida. 

 

El régimen todavía puede imponer su voluntad. La prensa está acorralada, Panamá extraditó a Galo Lara y todas las instituciones del estado reciben órdenes directamente desde Carondelet. Pero todo eso funciona porque hay poder, no credibilidad, y eso anuncia un 2015 difícil para el régimen, por las dificultades económicas a la vista. 

 

Lasso queda por ahora como 

la única opción frente la dictadura

 

Guillermo Lasso inauguró el 2014 con pésimos resultados en las elecciones del 23 de febrero. Pero comenzó a recuperar terreno después de que propuso recoger firmas para una consulta popular contra la reelección indefinida. El dirigente de CREO pudo haber avanzado más, pero no lo ayudaron las actitudes divisionistas de su aliado César Montúfar, que menospreció en público la posibilidad de aliarse con otros sectores, sobre todo con un Lucio Gutiérrez demasiado debilitado como para que semejantes posturas se justifiquen. 

 

Montúfar no vio que le daba la espalda a los sentimientos de unidad que hoy priman en el activismo de la oposición y que, además, avalaba los argumentos de los divisionistas en la izquierda marxista, que no tiene votos pero que influyen en los movimientos sociales, y que con razonamientos similares se niega a marchar junto a Lasso. 

 

Todo eso facilitó la respuesta intolerante de la dictadura, que le negó a CREO los formularios para recoger firmas; pero esa derrota política se convirtió en una victoria moral para Guillermo Lasso, que de ese modo se situó, por ahora, como la única alternativa para la oposición en las próximas elecciones. Fue un fenómeno muy similar al que se produjo cuando le impidieron al movimiento Yasunidos que recoja firmas y con eso lo transformaron en un referente de lucha democrática para el país. 

 

Nebot y Rodas, con 

resultado aún incierto

 

El posicionamiento de Lasso se fortalece porque sus más inmediatos contendores para encabezar la oposición han dado un paso al costado, al menos por el momento.

 

El alcalde de Guayaquil Jaime Nebot dio una pelea valiente, hasta ahora con éxito, para defender a su ciudad de los intentos de la dictadura de trasladarle al municipio el costo del derrumbe del petróleo. Su imagen como líder de la oposición con eso ganó estatura. Sin embargo, Nebot apostó a una carta insegura: la unidad con el alcalde de Quito Mauricio Rodas, que se ha encaminado en una dirección completamente distinta, buscando la negociación con el régimen de Correa.

 

Días atrás, Nebot fue enfático en afirmar que el 2019 se retirará definitivamente de la política.

 

Todavía es temprano para afirmar si la estrategia de Rodas dará resultados. Por ahora, lo único que se ve es que la dictadura contesta cada gesto conciliador suyo con malacrianzas y menosprecio, como intentándolo mostrarlo como un contendiente sin peso real. Un "político light", lo denomina ahora el analista Felipe Burbano de Lara. (Lea su análisis aquí). 

 

Jaime Nebot apostó a un frente único de lucha con Mauricio Rodas, pero el alcalde de Quito prefirió finalmente una estrategia distinta.

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