Los pondremos tras las rejas, "caiga quien caiga", prometió el ministro José Serrano en la casa de la madre de Fausto Valdiviezo, periodista asesinado la noche del 11 de abril del año 2013. “Su muerte no tiene nada que ver con su profesión de periodista”, dijo. “No escatimaremos esfuerzos en la investigación”, “he dispuesto que cien de los mejores agentes investigadores aclaren este caso, “les adelantó que ya tenemos pistas de los culpables”. 

“Mi total solidaridad con la familia de Fausto Valdiviezo, con quien tuvimos algunas diferencias hace unos días”, dijo el presidente Rafael Correa en la sabatina del 14 de abril del 2013, a sólo 3 días del crimen.

Treinta días después, en una urgente rueda de prensa, el ministro Serrano daba cuenta de la captura de 9 personas que integraban una peligrosa banda de delincuentes, que entre otros delitos se dedicaban al "chulco", donde Fausto quedó atrapado "en una "relación inusual", y que al no poder pagar la deuda, lo llevó a su muerte. Según el ministro, Fausto pasaba por una crisis económica que se agravaba día a día, ya que no tenía trabajo por más de dos años. Después de realizar las investigaciones, la Policía y Fiscalía, un año después, nadie quedó detenido. Los jueces dictaron la libertad de todos los procesados por falta de pruebas de parte de la Fiscalía. 

Tres años después, ni el ministro Serrano, ni el presidente Correa dicen nada. Silencio absoluto. Nunca aclararon, por ejemplo, quién fue el mentalizador, cuál fue el móvil del crimen, quién es el sicario contratado. Existen varias interrogantes que siguen en el aire. Resulta sospechoso, por decir lo menos, que teniendo los elementos a mano, nuestra Fiscalía y Policía no hayan aclarado este crimen que a leguas tiene tinte político, tomando en cuenta las denuncias hechas por Valdiviezo en su cuenta de YouTube (patuchobalcón) respecto a varios temas de corrupción y malos manejos de bienes públicos en TC Televisión y el gerente de la AGD No Más Impunidad, primo del presidente, Pedro Delgado, donde es claro y notorio a quienes estaban dirigidas. 

Sólo es necesario revisar en la Fiscalía los testimonios de las personas con quienes Fausto tuvo contacto el día de su crimen (se salvó de un atentado la noche anterior). Allí se repite un nombre varias veces, sin que se hayan puesto de acuerdo en algo tan delicado. Fue él mismo quien dijo estar seguro de la persona que quería verlo muerto, “para que deje de molestar".

Sin embargo, el fiscal no lo investigó y dejó pasar el tiempo (tres meses de la instrucción fiscal) sin vincularlo; cómo también desestimó el testimonio del único testigo ocular del hecho, quien reconoció en una fotografía al sicario, demorando el tema y permitiendo que salga del país. La Policía Nacional tiene los datos de ese asesino, pero increíblemente tampoco ha hecho nada por extraditarlo ni seguir con el caso. ¿Por qué? Es la pregunta a quienes lo protegieron todo este tiempo. Que digan por qué allanaron el departamento de Fausto en la madrugada y sin la presencia de ningún familiar. ¿Y los cartones con sus investigaciones? Tres años y nadie dice nada. El silencio nunca callara la verdad. 

No solo asesinaron a una persona de bien, a un destacado periodista, querido por la ciudadanía y el país, a un gran ser humano; acabaron con toda la familia, con su madre, que en el ocaso de su vida espera en vano justicia; con sus hijos y nietos; y conmigo, que tuve la suerte de ser su hermano y compañero por más de cincuenta años, a quien lo conocí y querré hasta mi muerte. 

Haciendo eco de mis palabras, el día de su sepelio, cuando dije que lo llegaría a saber, me llevó a recibir amenazas de muerte si seguía investigando. Es lo que me mantiene en la clandestinidad, mientras el peligro exista y el miedo. Igual que algunos amigos y colegas, que prefirieron callar para cuidar el “pellejo", hasta que la verdad salga a la luz. 

Digo que ya es hora que, así como Fausto, denunciemos la corrupción sin temor, y crímenes como el del general Jorge Gabela, el dirigente indígena José Tendetza, entre otros crímenes sin resolver, así como las amenazas a periodistas como Emilio Palacio, Jorge Ortiz, Janet Hinostroza y decenas de personas, hoy desaparecidas por haberse atrevido a pensar diferente. 

¡El silencio nunca callará la verdad!


Alfredo Estuardo Valdiviezo Moscoso
El lunes 11 de abril se cumplen tres años del asesinato del periodista Fausto Valdiviezo. Publicamos la carta que su hermano Alfredo ha dirigido a algunos medios. 
Tres años de la muerte de Fausto Valdiviezo, y nada...